Nuestro país es una tierra de contrastes. Debido a su particular clima, Chile es un territorio enaltecido gracias un entorno natural repleto de bellezas naturales, siendo estas miles de maravillas, destino predilecto de turistas y visitantes.
Aprovechando la belleza de la cordillera durante el invierno, muchas personas eligen este destino como punto de partida para unas vacaciones, o simplemente, para un fin de semana destinado al descanso.
Si bien estos lugares generalmente están acondicionados con servicios de hotelería y caminos aptos para recibir visitas, la conducción de vehículos por zonas montañosas es reconocidas como una de las más complejas y a la vez peligrosas, por las particulares condiciones que presentan las vías.
Como lo señala la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset) “el conducir en zonas montañosas presenta riesgos adicionales a los que comúnmente se encuentran en calles y caminos, esto, por las mayores exigencias que imponen las prolongadas pendientes y curvas pronunciadas, así como también las diferencias que provoca en la superficie de calzada la presencia de barro, nieve y hielo”.
VIAJE SEGURO
Para una conducción en zonas montañosas, lo primero que se recomienda es mantener el buen juicio como conductor, es decir, evitar maniobras agresivas o temerarias, y mantener un control constante de la velocidad.
En zonas cordilleranas – especialmente en invierno-, el clima es un factor que estará constantemente presente en la ruta; ya sea como viento, niebla, lluvia o nieve, el mal tiempo o las condiciones climáticas adversas serán – generalmente – un actor primordial en estos caminos.
Por eso, es que es altamente recomendable aumentar la distancia respecto al vehículo que nos precede; en pavimento resbaladizo el trecho de detención es mucho mayor que en condiciones normales.
Generalmente este tipo de vías suele presentar curvas pronunciadas y muchas pendientes. Debido a esto, usted no debe olvidar que la velocidad adecuada para entrar a una curva debe ser tal que no haya necesidad de pisar el freno durante todo el giro.
Las pendientes deben ser enfrentadas lentamente y a velocidad sostenida; en el caso de ir en bajada, descienda con el vehículo en una marcha baja. En todo momento, evite mantener la caja de velocidades en neutro, pues corre el riesgo de que el motor se apague; es mejor llevar una marcha lenta (como primera o segunda), que además le ayudará a “sostener” el vehículo, evitando así que tome una velocidad excesiva.
Actualmente, la mayoría de los vehículos cuentan con el sistema de frenados ABS, es decir, un mecanismo que, en caso de una frenada brusca, evita que los neumáticos se bloqueen, manteniendo la adherencia de éstos con el camino.
En el caso de que su automóvil tenga un sistema de frenos más antiguo, la recomendación es simple: si debe frenar inesperadamente, accione el pedal a intervalos cortos, evitando pisar el freno hasta el fondo. Con esta medida, evitara que sus neumáticos resbalen en el pavimento.
CADENAS
Quizás la característica fundamental de los caminos cordilleranos es la presencia de hielo o nieve en la vía, aún cuando el día este soleado. El hielo provoca que la calzada se torne sumamente resbaladiza y la convierte en una “pista de patinaje”, mientras que la nieve detendrá el avance del móvil. En casos como estos, es que resulta obligatorio el uso de cadenas.
Este implemento debe ser montado sobre el eje que transmite la potencia del motor hacia el suelo, ya sea el delantero o el trasero. Sin embargo, es altamente recomendable la utilización de cadenas en las cuatro ruedas, para así evitar la posibilidad de entrar en trompo en caso de un frenado brusco. No olvide que esta herramienta sólo debe ser usada cuando en el camino exista nieve o hielo, nunca con otras condiciones.
Un buen consejo es seguir las huellas dejadas por otros vehículos, pero teniendo cuidado pues si estos surcos no son recientes, existe la posibilidad de que en ellos se haya formado hielo nuevamente.
Finalmente, no olvide que las partes del camino que reciben sombra - al igual que los puentes -, son las primeras en congelarse por lo que deben ser enfrentadas con sumo cuidado.